PRESENTACIÓN

El estudio de la vida y obra del pintor Antonio Pérez Nadal (1925-2004) exige detenerse en el momento que le tocó vivir para desvelar cuáles fueron los hechos, los lugares y los individuos que imprimieron una huella más profunda en su personalidad creadora. Reunir su legado permite adentrarse en el conocimiento de una pintura cuyo lenguaje plástico revela mensajes coincidentes con los pintores de su generación. No hay nada nuevo en los estilos que elige, en las materias que utiliza, en los temas que representa; sin embargo, hay algo en ella que le otorga singularidad y le imprime carácter.

Belleza, frescura y sensibilidad definen una pintura intuitiva y espontánea; a veces, ingenua, que tamizada por el sentimiento fluye como expresión genuina de identidad y se manifiesta en una estética de raíces incuestionables, donde lo pequeño se magnifica y las exigencias mutan tornándose reveladoras de un alicantinismo "biológico, espiritual y afectivo", siempre latentes. El fin perseguido, dar a conocer la obra de un pintor apegado a la tierra que retrató con inusitado afán en profunda simbiosis con ella.

Corresponde a los entendidos proceder al análisis crítico de su producción y avalar la calidad de nuestras conclusiones. Un planteamiento que se hace necesario a la hora de medir la aportación de Pérez Nadal a la pintura alicantina de la segunda mitad del siglo XX desde una perspectiva menos atenuente.

El pintor A. Pérez Nadal...

  • ... de niño, en brazos de su tata, junto a sus padres y hermana, 1926

  • ... estudió en la Escuela Modelo (3º, 4ª fila de la derecha), 1935

  • ... paseando con Anita, su novia, por la avenida José Antonio, 1946

  • ... en la primera sede de la Caja de Ahorros Provincial. Plantilla de la entidad, 1955

  • ... junto al exalcalde Francisco Alberola Such y otros miembros de la foguera Alfonso el Sabio en el cine Iris Park, 1956

  • ... y su primo, Francisco Antón, "Pacorro", en el patio de cuadrillas de la plaza de toros, 1956

  • ... con su esposa e hijas, a la altura del cine Ideal, años 60

  • ... de nazareno, acompañado de Tomás Valcárcel y otros foguerers antes del inicio de la procesión de la Hermandad de la Santa Cena, 1968

  • ... en una reunión de trabajo de la Comisión Artística Pro Monumento al Foguerer, 1981

  • ... pintando en la calle con Ruiz Morante, años 90

  • ... ante la fuente de V. Bañuls con algunos miembros de la Asociación Pintores Amigos de Gabriel Miró, 1997

  • ... en su domicilio con el pintor Fernando Soria, 1998

Estructura y contenido

El cuerpo del escrito se estructura en tres apartados:

El primero, Biografía (1925-2004), nos aproxima a la vida del pintor a través de una secuencia ordenada de acontecimientos que recogen lo más granado de su experiencia personal, profesional y artística. No faltan en el texto referencias ocasionales al ámbito cultural de la ciudad ni, tampoco, al conjunto social que los rodea. Una selección de imágenes refuerza el contenido.

Memoria familiar se titula el segundo. Estas páginas autobiográficas, escritas a mediados de los años 80, narran algunos episodios de la existencia construidos a base de recuerdos. Superar la subjetividad de un escrito de tan hondo calado emocional recomienda acudir a otras fuentes de consulta, centradas en la historia local preferentemente, que completen ausencias y sitúen los hechos en el contexto adecuado. Todo sucede en la ciudad de Alicante durante un tiempo repleto de cambios e inseguridades. Documentos y fotografías ilustran el relato, que arranca en 1925 y se detiene en los años 60.

El tercer apartado, Trayectoria artística, desarrolla diacrónicamente las propuestas estéticas de una pintura inscrita en el campo de la figuración. Comprender su naturaleza obliga a trasladarse al momento en que fue creada, al mundo donde nació; aportaciones que rebasan la esfera personal y artística propiamente dichas. Diferentes etapas reúnen su obra bajo el denominador común de un estilo que no llegó a doblegarse a influencias extremas de modernidad. Utilizó un lenguaje ambivalente: parco en el trazado de las formas, sujetas a orden y medida; locuaz, en el uso del color, especialmente en su producción al óleo. A pesar de haber cultivado todos los géneros, es en el paisaje local y provincial donde su mirada se detuvo complacida en plasmar escenarios naturales y urbanos de una geografía emulada con epítetos cromáticos que exaltan sus cualidades en una visión íntima de la realidad.

"Esclava", A. Pérez Nadal, 1959. Mención de honor en la XVI Exposición Provincial de Arte, OSED. (CAPN)

 

Pérez Nadal inició su formación en la Escuela Profesional de Bellas Artes de Alicante en 1950. Pérez Gil, José Gálvez, Francisco de Díe, José Luis Vicéns y Manuel Baeza fueron sus profesores. Pertenecen a esta etapa inicial de su pintura (1949-1959), un conjunto de obras que lo pusieron en contacto con la tradición copiando a grandes maestros, sin que falten otras de creación propia. Pronto se hizo notar en el panorama artístico de la ciudad al ser galardonado en las Exposiciones Provinciales de Arte (1953, 1956 y 1959), convocadas por la Obra Sindical Educación y Descanso. La crítica alabó sus cualidades. Un currículum nada desdeñable para un principiante. A lo largo de estos años, completó su formación al lado de Domingo Tafalla Navarro y Juan Lloret Torregrosa.

"Puerto de Jávea, A. Pérez Nadal, 1966". Obra galardonada en la XX Exposición Provincial de Arte, OSED. (CAPN)

El sello impreso a su obra en la primera etapa de su trayectoria artística (1960-1973) hace difícil adscribirla a una sola corriente. Sus preferencias fluctúan entre el dibujo naif y la pincelada impresionista de tintes fauves, fruto de la búsqueda de un estilo propio con el que saciar su ingénita inquietud. Bajo estas influencias, pinta paisajes en tonos azules, violetas, verdes, blancos y ocres. Obras de efecto, de rápida ejecución, que no se doblegaron a la tiranía de los acabados. Fue nuevamente galardonado en la Exposición Provincial de 1966.

 

 

Reflexionar sobre los mecanismos internos de la pintura a través de la experimentación repercutió, inexorablemente, en el perfeccionamiento de su técnica, confiriendo mayor solidez y coherencia a una obra sustentada hasta entonces en esqueleto frágil. Esta metamorfosis contenida, proviniente de la fusión ecléctica de diferentes tendencias, la dotaron de unidad estilística. Dos exposiciones individuales al óleo, la primera en 1974 -tras cumplirse los 25 años de actividad artística- y una segunda, en 1977, fueron los exponentes más notables de una etapa de madurez que se prolongó hasta el año 1985.

Catálogo y cartel de las exposiciones individuales del pintor, 1974 y 1977. (AAPN)

"Almendros", A. Pérez Nadal, 1977. (Catálogo de la exposición)

 

Fruto de una mímesis identitaria con el entorno, el trazado de las formas fue cediendo gran parte del protagonismo al cuidado de la luz y el color, auténticos valedores de la composición en ambas colecciones. De esta etapa provienen los juicios de valor más contundentes. Contar con el apoyo y la consideración de la crítica, a los que todo artista aspira, deberían haberlo animado a proseguir; sin embargo, su  obra al óleo se resintió hasta el punto de extinguirse.  

"Granadas y uvas", A. Pérez Nadal, años 90. (AFAPN)

 

 

A partir de 1977, se empleó a fondo en cultivar la técnica de la aguada, origen de una vasta producción de acrílicos y acuarelas adscrita a todos los géneros, que engloba composiciones de estudio y creaciones originales.

 

 

 

Algunas de estas obras, clasificadas en tres series -"Árboles", "Marinas y pescadores" y "Mujeres"-, da forma a la Galería de imágenes que ofrecemos en estas páginas. La mayoría, creada en los años 80, anuncian un giro trascendental en la evolución de su pintura.

"Galería", A. Pérez Nadal. Relación de obras

"Romería de la Santa Faz a su paso por la Villavieja", A. Pérez Nadal, 1990. (Catálogo de la exposición)

Pérez Nadal alcanzó su etapa de plenitud artística (1986-1999) con la acuarela. Algunos amigos pintores no entendieron este tránsito, que creyeron fugaz y resultó ser definitivo. En estas obras de papel, su pincelada discurre más veraz y solícita que nunca sobre un dibujo geometrizado, firme en el trazado de las líneas encargadas de marcar espacios y volúmenes. Prietos colores crean atmósferas de aire mediterráneo, portador de sensaciones placenteras. Un planteamiento que resolvió muchas dudas al otorgar a su pintura carácter diferencial, aquello que siempre había estado buscando.

El paso de los años convertirá a Alicante en el tema central de estas composiciones de suave textura. En la tercera exposición en solitario, «Temas alicantinos» (1990), el pintor ensalzó y sublimó la arquitectura de calles y plazas de la ciudad natal con sensibilidad intuitiva, sin la pérdida de sus componentes originales. Estos efluvios íntimos de sinceridad y disfrute individual, no exentos de romanticismo, delatan un elevado sentido de pertenencia.

"Ayuntamiento de Alicante", A. Pérez Nadal, 1996. (CAPN)

Una constante en la pintura de Pérez Nadal son los sentimientos, elemento unificador que excede el plano de lo material sin saturarse. En la acuarela, la técnica y las emociones estuvieron unidas al deseo de plasmar el espacio próximo sin elementos perturbado-res. El mundo interior del artista se manifiesta en estas obras de colores alegres, honestos y frescos, que transitan por rincones familiares de ayer y de siempre en la estricta soledad de la ciudad vacía. Quienes se acerquen a contemplarlas percibirán sensaciones cálidas que invitan al abrazo de lo propio con la cordialidad de la cercanía. 

 

«Por los pueblos de Alicante» (2001-2002), una colección de 141 miniaturas concebidas en estricta intimidad, fue el último logro del pintor. Un proyecto al que se entregó ilusionado en la recta final de la vida. El progresivo deterioro de la salud no frenó el deseo de verla concluida; aunque sus manos cansadas dejaran de responder, con la destreza acostumbrada, a los dictados del alma. Entre las primeras y las últimas puede observarse un decreciente nivel de exigencia, que no debe conducirnos a error a la hora de valorarlas, dadas las circunstancias en las que fueron creadas.

"Adiós, Alicante", A. Pérez Nadal, muestra comparativa. (CAPN)

 

 

 

En la misma línea hay que situar las 25 obras ejecutadas en el año 2003, a las que otorgamos un valor testimonial. Las hemos reunido bajo el título «Adiós, Alicante». Se trata de una recreación de viejos temas que, si bien habían disfrutado de laborioso cuidado en otro tiempo, ahora se muestran con imagen demacrada: simplifica el color, desfigura el trazo, rompe la perspectiva, desafía las proporciones en un ejercicio de obligada ingenuidad; pese a ello, no hay carencia de conocimiento, de escuela, de tradición alicantina en los brotes más tardíos de un pintor cuyo vasto legado lo hace merecedor de consideración y estudio.

"Paleta alicantina", A. Pérez Nadal. (Propiedad: E. Sanfrutos)

Completa esta visión una serie de Artículos. Contar con la opinión de aquellos estudiosos del mundo del arte y de la cultura alicantina, que gentilmente han acudido en apoyo a nuestra tarea divulgativa, va a permitir analizar el discurso creativo que subyace en la obra del pintor desde diferentes puntos de vista y emitir un juicio de valor que no se limite a interpretar los signos iconográficos representados a partir de una técnica determinada, sino que destaque su fuerza expresiva, las emociones que transmite, el significado de los símbolos que emplea, sin expresiones laudatorias que mitifiquen su esencia.

"Mascletá en la plaza de los Luceros", A. Pérez Nadal, 1992. (AAPN)

 

 

 

El primero de ellos, «A. Pérez Nadal: foguerer y pintor», se centra en la actividad llevada a cabo en la fiesta del fuego alicantina (1955-1985), donde ostentó puestos de responsabilidad. Los llibrets y la Revista Oficial de las Hogueras de San Juan (1957-2001) dan testimonio de esta faceta lúdico-festiva y recogen su contribución artística, mostrada en toda su amplitud por primera vez.

La investigación se centra otros temas de interés relacionados con la vida del artista en el apartado de Anexos. El Tio Chuano, de quien fue biógrafo y retratista; la Escuela Profesional de Bellas Artes, donde estudió; Domingo Tafalla Navarro, su iniciador en la pintura, son las parcelas del conocimiento en las que nos hemos detenido con la intención de dar respuesta a muchos interrogantes, hasta ahora faltos de atención.

Dieciséis años han transcurrido desde que Antonio Pérez Nadal nos dejara. Antes de su partida, recibió la medalla de oro de la Asociación de Artistas Alicantinos (2002) en reconocimiento a su valiosa aportación y dilatada trayectoria.

Antonio Pérez Nadal, medalla de oro de la Asociación de Artistas Alicantinos 2002. (Lorenzo Guardiola Pérez, AFAPN)

Acerquémonos a conocer la personalidad artística y la obra de un pintor que nos habla con voz genuina de la ciudad que fue su musa, porque Alicante es, en su pintura, más Alicante.

Autora

Dra. Ana Mª Pérez Guardiola